Tras las elecciones legislativas del 26 de octubre, noviembre se convirtió en un mes en el que las definiciones políticas y económicas del año empezaron a consolidarse, y en el que empresas y profesionales ajustaron sus estrategias para entrar de lleno al 2026.
Un mes que ayudó a entender cómo podrían evolucionar las reglas del juego en materia de empleo, con un gobierno fortalecido en el Congreso, avanzando con mayor determinación sobre su propuesta de reforma laboral, que promete reconfigurar dinámicas históricas del mercado argentino.
La discusión pública y privada giró en torno a puntos sensibles:
- flexibilización de convenios y modalidades de contratación,
- incentivos para la creación de empleo formal,
- actualización de normativas,
- reducción de la litigiosidad laboral.
Por su lado el mercado laboral muestra dos señales en simultáneo. Por un lado, algunas empresas comenzaron a reactivar proyectos y búsquedas directivas anticipando un escenario más previsible para 2026. Por el otro, surge una competencia más marcada por talento con visión estratégica, especialmente en sectores que requieren velocidad de adaptación.
Entre los profesionales, noviembre acentúa un comportamiento que viene creciendo desde mitad de año, donde los candidatos se mantienen expectantes hasta ver avances concretos de la reforma, y a la vez capitalizan este momento para reposicionarse, ganar visibilidad y proyectar un salto hacia el próximo año.
Sin duda, si las nuevas reglas se implementan, el mercado podría volverse más dinámico, pero también más exigente en términos de productividad, especialización y capacidad de liderazgo.
Por su parte, México transita noviembre en medio de la reorganización del panorama político y del avance de reformas estructurales que seguirán marcando el ritmo del empleo durante 2026. La economía continúa enviando señales mixtas:
- la caída interanual de la producción industrial (–3,6 % en agosto) sigue resonando como un indicador de alerta,
- el nearshoring está lejos de alcanzar su potencial pleno,
- la informalidad se mantiene elevada pese a un desempleo bajo,
- la creación de empleo formal se desacelera en ciertos sectores.
Las empresas muestran cautela, especialmente en industrias sensibles a la demanda internacional. Pero a la vez, se está fortaleciendo la competencia por perfiles especializados en diferentes sectores.
El mes de noviembre dejo una clara lectura del pulso regional:
LATAM está entrando en un ciclo donde las decisiones de inversión —y por lo tanto de contratación— están directamente conectadas con reformas en marcha, volatilidad macro y la capacidad de cada mercado de sostener productividad y competitividad.
Para las empresas, esto implica equilibrar prudencia táctica con iniciativas que permitan asegurar talento crítico antes de que la competencia se intensifique a inicios de 2026.